Uno de los temas que más se hablan en cuanto a los videojuegos es la adicción, muchas personas tienden a rechazar más a menudo la adicción a un videojuego al punto de volverlo un estigma social, sin embargo la adicción a los videojuegos es el mismo síntoma que encontramos en una persona adicta a las redes sociales, a las series de Netflix, a dormir o a leer, pero estas adicciones no reciben el mismo ataque social que la de los videojuegos, esto se debe en parte porque la dependencia por ejemplo a las redes sociales o a las plataformas de contenido como Netflix son tan comunes que la sociedad las “normaliza”.
La adicción a los juegos de video es un estigma social no solo porque no es tan a menudo en la mayoría de personas, también se debe a la imagen que han vendido diferentes empresas, grupos sociales o incluso mandatarios para encubrir errores que suceden por descuidos o por degradar la imagen de esta industria, además de esto también se tiene el pensamiento de que los videojuegos son negativos en todo sentido, en parte por la desinformación y el pensamiento que nosotros mismos creamos al ver simplemente una persona sentada frente a una pantalla.
Otro estigma que se tiene sobre los videojuegos se refiere a la edad en la que son aptos para jugarlos, no hablo sobre los niños desde qué edad pueden jugar, me quiero enfocar es en los adultos y en hasta qué edad es óptimo practicar este deporte, personalmente creo que un adulto nunca debería de jugar, incluso debería ser más esencial jugar videojuegos siendo adulto que siendo un niño o un adolescente ya que el nivel de presión, responsabilidades y preocupaciones en los que están rodeados estas personas es más alto que los de un niño y deben descargar todo eso de alguna manera, teniendo en cuenta que uno de los beneficios que trae esta práctica es la disminución del estrés y la depresión. Desafortunadamente la sociedad ve mal jugar desde determinada edad, puesto que lo ven infantil o un hábito innecesario.
Siento que debemos eliminar el paradigma de ver los videojuegos como algo aparte a todo lo demás, una adicción es mala en cualquier sentido, así comparemos una adicción tan común como la adicción al internet con la adicción a las drogas; independientemente del impacto que ocasione en la persona tiene que verse con la misma preocupación y tratarla lo más pronto posible.